¿Por qué no pierdo peso haciendo ayuno?

¿Por qué no pierdo peso haciendo ayuno?

El ayuno en general y el ayuno intermitente, de forma específica, es una manera de afrontar nuestro día a día a nivel de alimentación. Eso quiere decir que no es una dieta, no es algo especial para un objetivo, ni nada que se le parezca. Por eso es normal que nos preguntemos ¿por qué no pierdo peso haciendo ayuno?.

Sin entrar en detalles en qué consiste el ayuno (que tengo mucha información al respecto), se utiliza en bastantes ocasiones para reducir el peso de manera saludable. Esto significa que puede ser interesante esta herramienta, pero no te asegura conseguirlo. De hecho, por mi experiencia, muchas personas tienen el erróneo concepto que aplicando un periodo de ayuno les reportará un descenso en la báscula. Como en la mayoría de las situaciones, si no hay una planificación y estudio del contexto de ese individuo, estará destinado al fracaso.

Pues bien, en este artículo voy a centrarme justamente en esas razones por las cuales, a pesar de estar llevando a cabo un ayuno intermitente, no pierdes grasa.

Comencemos dejando muy claro que, si no estás en déficit calórico, no vas a descender el peso saludable que deseas. Este concepto irá de la mano de otros elementos, sin embargo, lo pongo en primer lugar porque, aunque hay que tener en cuenta que todas las calorías no son iguales, que las hormonas y su respuesta dependerá del tipo de nutrientes que consumamos, el nivel de actividad física, etc, si a nivel energético estamos en superávit, no perderemos peso. Una vez que tengamos la información de nuestra alimentación y de nuestro gasto energético diario (compuesto por varios factores), si esa diferencia no es negativa, no estaremos en disposición de perder grasa.

  1. Primer error que se comete al creer que haciendo el ayuno intermite se pierde gasa, es que en el periodo de horas en el que si está permitido ingerir alimentos, come sin control. Piensan que ahí pueden dar rienda suelta a comer cualquier alimento y cualquier cantidad, siendo absolutamente erróneo. Por sentido común, el horario de ingestas también estará coordinado con el día a día y contexto de la persona.
  2. Otro error común es no consumir la suficiente cantidad de proteína. Tanto por sus funciones fisiológicas, anti catabólicas y por supuesto, su saciedad. Este error parece menor, pero deriva en diversos problemas. Y sí, aunque parezca raro, será un obstáculo para perder grasa.
  3. En este punto, identifico a personas que olvidan tener en cuenta aquella energía que se consume de forma líquida. Y no me refiero al alcohol o refrescos, no, me refiero a excesos de salsas, aceites, etc. El pensamiento de que ese tipo de alimento pueda ser sano (ejemplo del aceite de oliva virgen extra), no aporta energía, no tiene nada que ver con la realidad. Otro claro ejemplo son las leches vegetales, por su alto valor calórico y azúcares añadidos. Por supuesto, que se pueden incluir en un protocolo de alimentación, pero no la exime de contabilizar la cantidad energética que aportan.
  4. Falsa creencia de que, “eliminando los carbohidratos en el periodo de ayuno, no voy a coger peso”. Si crees que sólo comiendo mantequilla o aceite de coco, no vas a engordar, estás muy equivocado. Por supuesto que aporta energía. Por mucho que sea muy nutritivo y saludable el huevo, el aceite de oliva o el aguacate, tienen un aporte energético. Este macronutriente, al igual que los carbohidratos (deseando siempre que sean complejos), tienen su correspondiente peso calórico.
  5. Estaba claro que el punto de “falta de ejercicio” sería otro error frecuente. Es decir, cualquier protocolo o estrategia para perder peso, deberá ir acompañada de ejercicio adaptado. Si, se puede perder peso creando un déficit calórico sólo con alimentos, eso sí, tendrá los días contados (tanto a nivel de pérdida de masa muscular, mala metabolización de la energía, desajustes metabólicos, etc). Así que sí, entrena, si es fuerza mejor (el trabajo aeróbico será otra herramienta más, sin duda alguna) y por supuesto, adaptado a esa persona. Por ello, pensar que únicamente haciendo un ayuno intermitente te asegura el objetivo de perder grasa, es falso.

En resumen, el ayuno, ¿es interesante?, en mi opinión, si. ¿Es aplicable a todo el mundo?, la respuesta es clara: hay que estudiar a esa persona y establecer la estrategia que mejor se adhiera en su día a día.

No hay fórmulas mágicas, no hay pócimas, no hay milagros.

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