¿Desayunar como un rey?

¿Desayunar como un rey?

No me digáis que no habéis escuchado esta frase, “hay que desayunar como un rey y cenar como un mendigo”, refiriéndose a la importancia que tiene el desayuno en la dieta.

Esto no es mas que el poder del marketing que durante muchos años (sobre todo desde los años 80 en adelante), para generar una dependencia a la población y así llenar los bolsillos de esas empresas de alimentación.

Quién no recuerda esos anuncios de Cola-Cao en donde se nos decía claramente que sin un Cola-Cao, no tendremos suficiente energía para afrontar el día. Aquellos en las que las galletas eran el snack más nutritivo posible para nuestros niños, sin necesidad de preparar nada. O por ejemplo, esas bebidas refrescantes, con maravillosas burbujas, para recuperarnos en momentos de fatiga.

Pues si, todo era un gran engaño para potenciar nuestra dependencia a esos productos procesados. Generando que nuestra zona de recompensa cerebral nos mande mensajes para comernos esos azúcares añadidos o grasas trans sean parte de nuestro siguiente bocado.

Afortunadamente cada vez la población sabe más y entiendo que el desayuno no es la comida más importante, sino que todas son importantes. Además, que no desayunar puede ser perfectamente parte de nuestro hábito diario (y muy saludable). Cada persona es un mundo y por eso hay que individualizar.

Para explicar todo esto, recuerdo una vez los ciclos circadianos, puesto que nuestro cuerpo está diseñado para funcionar de una determinada manera dependiendo del momento del día.

Si eres una persona que si desayuna, es importante asegurar que sea en base a comida real. Que tenga una suficiente cantidad de proteína, fibra y si además, viene con polifenoles, mejor que mejor (su efecto antioxidante, nos protegerá contra el avance del tiempo).

Hay personas que me preguntan,

¿qué ocurre si no desayuno pero luego ceno muy tarde y con grandes cantidades?

Para comenzar, somos seres de actividad más importante de día, y esto significa que procesamos mejor las calorías de día que de noche. De hecho, acercándose a esas horas nocturnas, segregamos más melatonina (que es la hormona encargada de ayudarnos a dormir). Esto implica que, a partir de ciertas horas, perdemos progresivamente la sensibilidad a la insulina.

Lo que, seguro que ha ido sucediendo con el paso de los años, en esta sociedad tan industrializada, y llena de reclamos, es que el comer muchas veces al día, va degenerando en que nos cueste más usar la energía acumulada. Como decía anteriormente, puede que en tu caso por motivos laborales, personales, etc, nos interese un buen desayuno. Si embargo, un buen desayuno no está repleto de ultra procesados, etc.

Salvando algunos casos en concreto donde yo no lo recomiendo (como puede ser una embarazada), el ayunar tiene efectos positivos (contrastado científicamente). El ir educándonos con el tiempo, también en salud, es un proceso que tiene sus dificultades. Cuando tengamos esa disciplina que  haya generado en hábito, hará que disfrutes más de todo este proceso.

Así que todas las comidas son importantes (dependen del sujeto), que ayunar no genera problemas (salvando algún caso que yo no lo haría), y que el hecho de comer tantos procesados, puede acarrear daños seguros.

Eso de que un desayuno debe incluir un lácteo, una fruta (o incluso se llegó a decir que zumo) y cereales, no tiene por qué estar mal pero tampoco tiene que ser la fórmula perfecta.

También cabría contemplar que un desayuno sea por ejemplo un pollo con lechuga o brócoli con huevo y pavo. Pero lo cierto es que no, que no nos entra en la cabeza que el desayuno sea diferente a esa fórmula clásica en la que, por cierto, parece que siempre tiene que haber algo azucarado.

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