Venciendo la adicción al azúcar

Venciendo la adicción al azúcar

Ojo, que ya veo venir la crítica sobre, “ya está David demonizando el azúcar”.

Y es que, antes de nada, quiero dejar este asunto bien claro. El azúcar no es el enemigo, ni mucho menos. Los azúcares son parte de nuestra alimentación, que se encuentran en multitud de alimentos y formas.

Pero como todo, los excesos son malos y aquí es donde entra mi artículo. Cuando digo venciendo la adicción al azúcar, es que posiblemente uno de los grandes causantes de los problemas de salud relacionados con el metabolismo en general (no sólo hablo de peso), es el excesivo consumo de azúcar.

También quiero dejar claro algo que se está tratando de manera errónea. La insulina.

Cuando se habla de azúcares, se habla de insulina, y aunque obviamente tienen relación, no debe ser negativa per se. Los extremos a la hora de tratar temas de salud residen en la falta de información o que ésta se encuentre sesgada por quien te la cuenta. Se habla con facilidad de “picos de insulina” como lo peligroso. Pero esta estupidez es tan grande como decir que aumente el cortisol es malo. Esos picos son NATURALES y necesarios.

La parte negativa sobre la insulina (en relación con los carbohidratos y por ende, con los azúcares) no son los picos que hay como seres vivos que somos, sino el mantenimiento elevado de ésta en sangre de forma constante. Esto desemboca en, lo que estoy seguro estáis cansados de escuchar, “tienes resistencia a la insulina o tienes poca sensibilidad a la insulina”.

Una vez aclarado este asunto, veamos los casos en los que tengáis esas ganas irrefrenables de tomar alimentos dulces, procesados, refinados y con un impacto calórico elevado constante. El título de, “venciendo la adicción al azúcar” se refiere a eso. Así que allá voy con mis consejos:

  • Nuestro sistema digestivo está lleno de receptores (desde la boca) de esta sustancia, que, además, siendo los azúcares refinados los que mayor impacto tienen sobre este lugar que debéis recordar: “centro de recompensa”. Esto existe en un lugar de nuestro cerebro, y lo que hace es activarse para reforzar la idea de consumir azúcar. Posiblemente, junto con las grasas hiperpalatables, es el alimento que más adicción provoca. Aquí es donde habría que comenzar con un descenso progresivo de la ingesta de esos alimentos ricos en azúcares refinados (el bollito tempranero, ese croissant de la cafetería habitual o las galletas que te coges de camino a casa,…). Si ese cambio de cuesta, lo que te recomiendo es hacer pequeñas sustituciones que te calmen un poco ese síndrome de abstinencia (yogures, frutos secos, gelatinas, etc).
  • Comienza a llevar una alimentación en la que en tus platos principales tenga una cantidad adecuada de proteínas y grasas saludables. Estos dos macronutrientes hacen que te sientas más saciados y nos ayuda a reducir esa cantidad de hidratos.
  • Aumenta la cantidad de potasio. Mejorará el equilibro del deseo a comer azúcar. El nivel de ansiedad está relacionado con el sistema simpático, cuya activación y control depende también de la cantidad de potasio en tu organismo. Así que, si, este mineral es fundamental.
  • La flora intestinal se ve deteriorada con el consumo elevado de estos azúcares refinados, así que, si llegas a ese extremo, te recomiendo el consumo de probióticos e inulina.
  • Mantén una buena cantidad de hidratación. El agua, además de todos los beneficios que sabemos sobradamente, nos ayudará a mejorar la sensación de saciedad y de hambre. No es ninguna tontería, de verdad, bebe agua en esos momentos. Casi incluiría aquí también las infusiones o el café. Son buenas herramientas para calmar el hambre relacionados con el azúcar.
  • Probar, primeramente, haciendo un estudio del contexto de la persona, algunas estrategias nutricionales que puedan ayudar a controlar esas hormonas relacionadas con el hambre y sobre todo, con ese centro de recompensa. Hablo del ayuno intermitente. Evitar la elevación de la insulina desde por la mañana, nos ayudará mucho en este aspecto.
  • Usar sustitutivos del azúcar. Hay muchísimos, y obviamente hay unos mejores que otros. Aquí te recomiendo que elijas aquellos que impacten menos en lo que es nuestra salud por su composición y que a su vez pueda favorecer la ingesta de azúcares refinados.
    • Stevia natural.
    • Polioles, como los edulcorantes (cuidado con su consumo excesivo, que no me hago responsable de que vayáis corriendo al baño).

De verdad, aunque parezca complicado, la mejor opción de todas, la que siempre tendrá la mejor consecuencia y deberíamos hacer todos es:

ACOSTÚMBRATE A COMER LOS ALIMENTOS SIN AÑADIR NADA, es decir, con el sabor natural que tienen. Así no acostumbraremos a nuestro cerebro a tener que poner un extra de azúcar o generar esa adicción poco saludable.

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