El entrenamiento físico en niños y adolescentes

El entrenamiento físico en niños y adolescentes

Afortunadamente, la cuestión del peligro con el entrenamiento en niños y adolescentes, ha dejado de ser un falso mito, para convertirse en una realidad cada vez más palpable (afortunadamente).

Son numerosos los estudios sobre el asunto, para poder sustentar el hecho de que debemos ejercitarnos, sabiendo que el propio movimiento es parte de nuestra evolución desde el momento en que nacemos. Obviamente, todo debe estar sujeto a una serie de consideraciones, para poder planificar y establecer unas líneas de actividad, que se ajustan a los diferentes periodos evolutivos.

Las capacidades físicas básicas, tienen además su propio desarrollo dentro de las diferentes edades. Dicho lo cual, los profesionales de la salud, serán los más indicados para progresar saludablemente. Entrenamiento de la fuerza, la resistencia, velocidad y flexibilidad, tendrán como consecuencia, la elevación de la calidad de vida.

El trabajo de fuerza adaptada (dentro todos sus tipos), será muy efectivo para:

  1. Mejorar la densidad mineral ósea (se refuerzo nuestro esqueleto y su funcionabilidad orgánica).
  2. Mejora la composición corporal (que también teniendo en cuenta las hormonas), podrá evitar la ganancia de peso graso, no saludable.
  3. Beneficios a nivel de la postura corporal (evitando desequilibrios musculares).
  4. Mejora en el funcionamiento de las hormonas (y más aún en esos periodos de desajustes tan marcados).
  5. Afecta al ámbito psicológico, pudiendo aportar una mejora de la autoimagen, refuerzo de la autoestima y efectos positivos en los procesos cognitivos (incluyendo el combate ante las enfermedades neurodegenerativas).

Adaptación del entrenamiento de fuerza según la edad

Desde el nacimiento, el simple hecho del movimiento será un estímulo para el desarrollo ponderal y de estatura.

Veremos, que va a depender del niño, el incremento anterior o más tardío de su propio esquema corporal, evolución de la dimensiones corporales (piernas, brazos, tórax, etc), lo cual tiene mayor diferenciación entre ambos sexos cuando se alcanza la edad pre puberal y la propia pubertad.

En edades infantiles, las vías energéticas están en desarrollo y veremos que tanto la vía anaeróbica aláctica, como la aeróbica, tienen una mayor presencia. Los juegos de persecución, saltos, carreras cortas, etc, son fácil de usar y enlazarán perfectamente con sus gustos y motivaciones.

El trabajo de fuerza tiene una vital importancia, por lo que la movilización de su propio peso corporal, juegos de fuerza adaptados, utilizando materiales del propio contexto natural y urbano, favorecerán la evolución saludable del niño. El aspecto lúdico debe estar presente.

En cuanto a la velocidad, que tiene su reflejo en las actividades de fuerza, relegando en estos primeros años la mejora de la respuesta sensitiva, juegos de velocidad de reacción y mejora de la coordinación espacio temporal.

Aunque la flexibilidad sea la capacidad que antes involuciona, encontraremos algunas fases críticas como a los 7 y a las 12 años, en los que una adaptación minuciosa, reportará beneficios a nivel de la relajación, prevención de lesiones y aumento de la fuerza.

La resistencia, tanto aeróbica como anaeróbica, se mostrará como base de las actividades. Desde el periodo infantil hasta la adolescencia, las vías energéticas irán estabilizándose, aún más, a nivel de reciclado del ácido láctica. Los juegos deportivos y recreativos, serán una fuente incesable de opciones, muy saludables y que nos permitirán establecer un entrenamiento lúdico.

Principios básicos del entrenamiento físico en niños y adolescentes:

  • El ejercicio físico debe ser un hábito diario, atractivo y adherente. No se puede caer en el error de pensar que es algo obligado o sacrificado. La OMS establece al menos 60 minutos actividad diaria sin embargo, en mi humilde opinión, todo deberá acomodarse al sujeto y puede que sea mayor a ese tiempo (evitando el pensamiento de moverse ese tiempo y el resto no hacer nada).
  • El calentamiento es esencial (el especialista debe dominar qué tipos de ejercicios principales, qué tipos de estiramientos pre y post parte fundamental y la diferenciación entro lo general y específico).
  • Cuidar el equipamiento y el contexto del propio entrenamiento (material, instalaciones, etc).
  • El componente lúdico, será una carta a nuestro favor, si queremos despertar esa motivación (puesto que a nivel energético, no habrá impedimento.
  • Mi recomendación para usar pesos externos (adaptados), sería a partir de los 7-8 años. Con anterioridad, esa capacidad física, se puede aplicar con otros métodos.
  • Me inclino por el trabajo por destrezas motrices en contraposición de la edad (sin que sea una diferencia excesiva).
  • Si hablamos de un entrenamiento muy específico, la técnica se iniciaría con el objetivo del resultado deportivo buscado. Se establecerán las diferentes fases y pautas para su adherencia.
  • Saber qué carga de trabajo se va a establecer en el entrenamiento.

Posibles problemas, de la falta de entrenamiento, trabajo excesivo o no adaptado en estas edades:

  • Como en cualquier edad, si no se establecen unas pautas podemos dejar de obtener beneficios saludables o correr riesgos innecesarios. Por ello os dejo aquí, un pequeño resumen de elementos a considerar (vuelvo a reiterar que esto no sucedería si hay un profesional supervisándolo):
  • La falta de ejercicio físico nos lleva a un estado de sobrepeso (y más allá de obesidad infantil), y en los últimos informes del Consejo de Europa, muestran datos muy preocupantes.
  • El uso de exceso de peso externo puedes provocar lesiones óseas y musculares.
  • Riesgo de posturas inadecuadas que afecten a la postura y en consecuencia puedan ser lesivas.
  • Lesiones posturales ligadas a la falta de ejercicio o al mismo no supervisado (hipercifosis, hiperlordosis, escoliosis, etc).
  • Evitar la vía anaeróbica láctica hasta prácticamente la adolescencia, o al menos la capacidad anaeróbica láctica.
  • El entrenamiento en pareja dentro de un grupo, se buscarán aquellos de similar peso y altura.

Aunque es un tema muy extenso, se podría resumir que la manera más efectiva de combatir esta pandemia silenciosa, será gracias al medicamento que jamás falla: la actividad físico deportiva.

Tristemente, los responsables gubernamentales son los que pueden, desde la educación, asentar leyes que combatan estos índices de sobrepeso y obesidad infantil. Los profesionales del sector necesitamos más recursos y apoyo, para que desde la escuela se pueda fomentar un estilo de vida saludable. Al fin y al cabo, será lo que nos permita obtener una deseable y larga calidad de vida.