Ejercicios para perder grasa

Ejercicios para perder grasa

Hoy en día, salvo lo más perdidos, entienden que el ejercicio físico es una herramienta esencial para poder perder peso, en forma de grasa. Está claro que debemos alcanzar un déficit calórico. El problema reside cuando las estrategias se centran únicamente en la nutrición, pudiendo provocar que se pierda peso. Perder peso no es lo mismo que perder grasa. Aquí es donde entra a jugar un papel importantísimo la actividad física y de ahí también surge la famosa pregunta, de si son más eficientes los ejercicios de fuerza o “cardio” para perder grasa.

Tradicionalmente se ha vinculado el pensamiento de que hacer actividades aeróbicas de media o baja intensidad, son importantísimas para bajar de peso. Y hay que tenerlas en cuenta, pero ¿es más importante que la fuerza?

Nuestro cuerpo es un ente dinámico, que genera calor constante, que digiere alimentos, los metaboliza y que, en definitiva, es un maravilloso conjunto de reacciones donde la energía juega un papel fundamental.

Aquí es donde tenemos que hablar del músculo, el cual es mucho más que un elemento de activación motriz, sino que es un órgano endocrino. El músculo produce multitud de sustancias que impactan en nuestro organismo de forma variada (como las mioquinas). Además, los motores energéticos de nuestro cuerpo, las mitocondrias, son las encargadas de consumir esa energía que hemos metabolizado, como la sala de calderas de un barco. Como podéis ir viendo, el papel protagonista de todo esto será el trabajo de fuerza, quien de forma esencial será el encargado de mejorar el tejido magro, de aumentarlo, de cuidarlo y por lo tanto, de poder metabolizar energía.

Pero David, ¿esto quiere decir que el “cardio” no es importante?. Por supuesto que lo es. De hecho, en mis planes, lo utilizo como complemento para la alcanzar esa meta de pérdida de grasa, pero no como la actividad principal. Es decir, la fuerza tiene un mayor peso en una rutina de ejercicio, siendo la actividad de “cardio” una parte de refuerzo. Combinar ambos, dando prioridad a la fuerza es el secreto y la clave de todo.

Después, podemos entrar en el debate de los tipos de ejercicios de “cardio”: de baja intensidad, actividad en forma de HIIT, etc. Aquí se abriría otro análisis para ver qué nos conviene más y qué efectos tiene en nuestro organismo. No me refiero solo al gasto calórico evidente, sino al impacto metabólico de algunas de ellas (como el gasto energético post entrenamiento), a lo que habría que sumar el análisis del contexto de esa persona. No todo vale para todo el mundo. La individualización es obligada. En resumen, la fuerza favorece la pérdida de grasa por varios mecanismos, de ahí que tenga ese papel más importante, por encima de la actividad de “cardio” (casos particulares aparte).

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